Me arden las entrañas cada vez que pienso en el cariño especial que nunca recibí de quien debía...
Me arde el corazón si pienso en el pasado...
Me arden los pulmones si respiro nubes oníricas...
Me arden los ojos al ver tanta malicia en tus gestos...
Me arde el cuerpo entero sólo de pensar que ya no estás ahí...
Y aún así, cada minuto de mi existencia, recuerdo que cuando tomé el elixir de la eterna vida nunca pensé que tú no serías inmortal...
Te quiero...
Siro Taiyou
12/7/2009
Paranoyas sin sentido de una bochornosa noche veraniega...
domingo, 12 de julio de 2009
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