¿Por qué se me hace tan difícil tragar saliva cuando no veo la Luna? ¿Por qué me siento desnudo al no sentir en mi piel la azulada luz de mi adorada Luna? ¿Por qué, una vez más, me siento solo y hundido sin mi amor, la Luna? ¿Por qué?
Imperfecto soñar
No hay nada tan complejo como el mundo onírico. Nada tan bello como soñar que eres o serás lo que siempre has deseado. Y en mi caso, compartir ese futuro con la Luna. Mi Luna, la que siempre me acompaña y me baña con su fulgor. La que siempre seca mis lágrimas. La que a veces tiene un mordisco para saciar mi hambre. Mi Luna, la Luna que siempre miro sin cesar en las noches que se viste de blanco como si de una preciosa novia se tratara, con esa mística luz reflejada en cada uno de sus rincones. Con esa sensación especial que transmite cada vez que derramo mis frustraciones en la arena. ¿Por qué ahora que las cosas se complican te vas, amada Luna? ¿Por qué, justo ahora que es cuando más te necesito, no estás, Luna? ¿Porqué?
Sé que escribir según qué cosas puede parecer aburrido o una frikada de cojones. También soy consciente de lo mucho que me queda por aprender y de los errores que he cometido y estoy seguro que cometeré. Pero también estoy seguro de que tengo todo el tiempo del mundo para ser mejor. Que nunca os abandone la Luna. No la asustéis como hice yo. No le gritéis. Acunadla contra vuestro pecho y susurradle canciones de colores. Dadle caricias de diferentes sabores. Dadle el amor que yo no le supe dar. No dejéis que la Luna deje vuestras vidas.
Siro Taiyou
23.4.2009
Escrito en una noche ácida de negruzcos matices… (Aunque conste escrito a las cuatro la tarde)
